Sección 02 de 10 — Ciudades Sin Permiso

Soñar.

Lo que no necesitas pero define quién eres.

Vivir Soñar Estar Comer Beber Dormir Conducir Viajar Coleccionar Mirar
Ciudad 001 Madrid

Sala El Sol — la noche que no cedió

Noche / Cultura

Jardines 3. Desde 1979 sin rendirse. Aquí se tocó lo que luego llamaron Movida cuando todavía nadie le había puesto nombre. La cartelera no es nostalgia: es continuidad. Pequeña, oscura, con el suelo que ha visto demasiado. Eso es exactamente lo que debe ser una sala de música en Madrid.

Teatros del Canal — lo contemporáneo sin el postureo contemporáneo

Cultura / Escena

Cea Bermúdez. Danza, teatro, instalaciones que no piden disculpas por ser difíciles. La programación no busca llenar butacas: busca provocar algo. El edificio es brutalismo institucional en el buen sentido. Sin cafetería de diseño. Sin tienda de catálogos. Eso también es una declaración.

Ciudad 002 Barcelona

Sala Apolo — los lunes

Nocturno

La sala de baile de los años cuarenta que sobrevivió a todo. Los lunes hay Nasty Mondays. Los martes hay Crappy Tuesdays. El techo es el mismo desde siempre y el suelo absorbe décadas de sudor. Ir un lunes y quedarse hasta las cinco de la mañana es la única forma correcta de hacer esto.

MOOG — techno mínimo desde el 96

Club

Cien personas, dos plantas, sonido que no se disculpa. La sala pequeña del Raval que lleva treinta años siendo el mismo tipo de lugar correcto. No hay postureo porque no hay espacio para él.

Grec — julio en la montaña

Festival

El teatro griego excavado en la roca de Montjuïc. En julio se convierte en el escenario más hermoso de la ciudad. Danza, teatro, música. El público lleva décadas siendo el mismo. La noche no decepciona.

Ciudad 003 París

Le Dernier Bar avant la Fin du Monde

Geek culture

El bar temático que no debería funcionar y funciona perfectamente. Cinco plantas de cultura popular, cócteles con nombres de personajes de ficción, clientela que ha leído los mismos libros que tú. En el Châtelet, donde nadie espera encontrar algo así.

Silencio — el club de Lynch

Nocturno

David Lynch diseñó este club en el II arrondissement. Antes de medianoche es bar y sala de exposiciones. Después es club. La lista no es velvet rope: es curación. Entras o no entras. Y si entras, entiendes por qué Lynch lo diseñó.

Canal Saint-Martin — 3 de la mañana

Ritual

Las esclusas del canal, los puentes de hierro, las botellas de vino en el bordillo. A las tres de la mañana de un viernes de junio, la juventud parisina lleva aquí dos horas. No hay portero, no hay lista, no hay precio. Solo el canal y la noche.

Place de la Contrescarpe — jueves

Barrio Latino

La plaza que Hemingway describió en sus memorias de París todavía existe y todavía funciona. Jueves por la noche, terraza de cualquier café, vino de la casa. El turismo ha llegado pero no ha ganado del todo.

Ciudad 004 Nueva York

Bossa Nova Civic Club, Bushwick — sábado, 3am

Club

El mejor club de techno de Nueva York está en un local que parece un almacén de fontanería. Sin marquesina, sin Instagram, sin dress code. Berlín no tiene el monopolio del techno. Brooklyn lo lleva demostrando desde 2011.

El 6 Train a las 2am — la ciudad que baja

Nocturno

El metro de Nueva York a las dos de la madrugada no es transporte, es teatro. Enfermeras con el turno terminado, borrachos con criterio, músicos con el estuche. El 6 baja por la Lexington y lleva el pulso real de la ciudad.

Williamsburg Bridge, 4am — Manhattan desde el otro lado

Ritual

Cruzarlo a pie a las cuatro de la mañana, dirección Manhattan. Los rascacielos con las luces todavía encendidas, el East River abajo, el viento. No hace falta haber salido de fiesta. Hace falta estar despierto.

Ciudad 005 Berlín

Berghain — no es una discoteca

Domingo, mediodía

Es una catedral de hormigón donde el tiempo no existe. La cola es parte del ritual. El portero no decide por tu ropa, decide por tu energía. Si entras, no mires el teléfono en toda la noche.

Tresor — techno desde 1991

Nocturno

En los túneles y cámaras acorazadas de un antiguo almacén de la DDR. La sala pequeña, el sonido, la oscuridad. Berlín antes de que llegaran todos.

Ciudad 006 Tokio

Izakaya Kubota — Golden Gai

Shinjuku

Golden Gai son doscientos bares en seis callejones del tamaño de un pasillo. Kubota tiene ocho taburetes y un bartender que lleva cuarenta años en el mismo metro cuadrado. Sake caliente, yakitori en el palo, la conversación más honesta de tu viaje. No busques la dirección. Entra en el callejón y espera a que el bar correcto te encuentre a ti.

Bar Zoetrope — Shinjuku

Whisky japonés

Trescientas botellas de whisky japonés detrás de la barra. Algunas ya no se producen. Algunas nunca salieron de Japón. El propietario, Atsushi Horigami, lleva décadas eligiendo cada botella. No hay carta de cócteles: hay whisky, hay agua, hay hielo. Y hay silencio suficiente para entenderlo.

Ciudad 007 Dubái

Moonshine — detrás de la nevera verde

Speakeasy

En DIFC, detrás de la delicatessen Wise Guys, hay una nevera. La abres. Hay un pasillo de espejos torcidos. Luego hay un bar. Dubai tiene sus propios secretos, solo que los disfraza de sándwiches.

The Vault — SLS basement, sin cartel

Coctelería seria

Veinticuatro personas. Sin señalización. Solo reserva. El bar más honesto de la ciudad: no vende Instagram, vende whisky bien servido y conversación sin ruido. Para entrar hay que saber que existe.

Ciudad 008 Singapur

Zouk — el club más antiguo del Sudeste Asiático

Nocturno

Desde 1991 en Clarke Quay, ahora en su nueva sede en Genting Hotel. El club que puso a Singapore en el mapa del techno mundial antes de que Berlín exportara su modelo. Tres salas, programación seria, temperaturas tropicales en la cola exterior. En Singapore también se sale.

Maxwell Hawker Centre — medianoche, sudar en paz

Chinatown

Los hawker centres no cierran. Maxwell en Chinatown a medianoche: el calor húmedo del trópico, los ventiladores del techo, el sonido de los woks. Hainanese chicken rice del puesto 10, teh tarik en vaso de plástico. La democracia gastronómica más radical del mundo y un dólar la ración.

Little India — la noche que Singapore olvida las normas

Serangoon Road

Serangoon Road de noche cualquier fin de semana. Guirnaldas de flores de caléndula, música tamil desde los altavoces de los templos, tiendas abiertas hasta las dos. El único barrio de Singapore donde la eficiencia no ha llegado y nadie la echa de menos.

Ciudad 009 Sídney

Goodgod Small Club — CBD basement, música de verdad

Nocturno

El club underground más importante del CBD. Techno, acid house, funk colombiano, todo puede pasar en la misma noche. Sin marquesina, sin lista. La escena de Sydney que existe a pesar del Lockout Law que mató la mitad de la vida nocturna de la ciudad en 2014. Los que sobrevivieron son los buenos.

Ivy Pool Club — azotea, piscina, viernes de verano

CBD

Cuando Sydney decide ser hedonista lo hace a lo grande. Piscina en la azotea del complejo Ivy en George Street, música, cócteles, el skyline al fondo. La versión Sydney de la noche de verano. No es underground pero es honesto sobre lo que es.

Bondi al amanecer — antes de que lleguen todos

Ritual matutino

A las cinco y media de la mañana en Bondi hay surfistas, nada más. El agua a diecinueve grados, las olas limpias del Pacífico Sur, el cielo naranja sobre el Océano Índico. Lo que hace una hora era la playa más turística del mundo es ahora el lugar más tranquilo de la ciudad.

Ciudad 010 Ciudad de México

Cantina La Faena — el Centro que no duerme

Histórico

Cantina del Centro Histórico donde el tiempo se ha detenido en los años cincuenta y nadie quiere que vuelva a correr. Meseros con mandil blanco, botanas que llegan sin pedirlas, conversaciones que no terminan. Esto es México.

Pulquería Los Insurgentes — la bebida que sobrevivió todo

Pulquería

Pulque de tinacal, curados de guayaba o apio, precios del siglo pasado. La bebida de los aztecas en vasos de barro. Llegaron la cerveza, el mezcal, los cócteles. El pulque sigue aquí.

Arena México — lucha libre martes y viernes

Ritual

La catedral de la lucha libre. Máscaras, sangre fingida, héroes de barrio que vuelan por encima de las cuerdas. No es deporte ni teatro. Es la mitología mexicana en tiempo real.

Ciudad 011 Pekín

798 de noche — la fábrica que no olvidó

Arte

El distrito de arte en una antigua fábrica de municiones de los años 50. De día es galería. De noche es otra cosa: performances improvisadas, instalaciones que solo funcionan en la oscuridad, conversaciones que no habrías tenido de día. Pekín creativa sin pedir permiso.

Live houses de Gulou — el rock que Pekín no exporta

Nocturno

En los hutongs alrededor de la Torre del Tambor, salas de conciertos del tamaño de un salón. Post-punk chino, folk de Yunnan, jazz experimental. Nada de esto llega a Spotify. Nada de esto necesita llegar.

Ciudad 012 Las Vegas

Double Down Saloon — el antídoto del Strip

Bar de culto

Sin ventanas, sin tragaperras, sin dress code. Punk en la jukebox, bacon martini en la barra, graffiti en cada centímetro de pared. Abre las 24 horas desde 1992. El bar que Las Vegas olvidó construir y alguien construyó de todas formas.

Ghostbar — Palms Hotel, planta 55

Nocturno

El rooftop con la mejor vista del Strip desde fuera del Strip. El suelo de cristal sobre el vacío. Cócteles caros que no importan cuando tienes Las Vegas iluminada a tus pies a las 2 de la mañana. Una vez. Solo una vez.

Las Vegas Aces — WNBA en el Michelob Ultra Arena

Deporte

El mejor equipo de baloncesto femenino del mundo en la ciudad que aprendió a tomarlas en serio. El ambiente en el Michelob Ultra Arena supera a muchos partidos de la NBA. Las entradas son accesibles. El nivel, no.

Ciudad 013 Miami

Cabaret Clandestino — el show que no tiene cartel

Nocturno

Burlesque cubano, drag latina, salsa que nunca para. Se anuncia por Instagram la noche anterior, el local cambia. No hay dress code porque la ropa es parte del show. El Miami que South Beach nunca tendrá.

Sélavie — rooftop antes de que llegara el dinero

Vista

En Wynwood, cuando Wynwood era todavía Wynwood. Cerveza fría, luces de la ciudad, música que nadie puso en Spotify todavía. El sitio donde Miami recuerda que era una ciudad antes de ser una marca.

Ciudad 014 Buenos Aires

Milonga clandestina — el tango que no tiene cartel

Nocturno

Se avisa por teléfono a conocidos. El local es un piso en Almagro, un sótano en San Cristóbal. Nadie te enseña a bailar porque se supone que sabes. Si no sabes, te sientas y miras. Tres horas de mirar también es suficiente.

La Peña del Colorado — folklore sin turistas

Música en vivo

En Güemes, desde 1972. Chacarera, zamba, vidala. La música del norte del país que Buenos Aires mira con nostalgia de algo que no vivió. Los jueves, de madrugada, los músicos se quedan a tocar entre ellos.

Ciudad 015 Bogotá

Theatron — la discoteca más grande de América Latina

Nocturno

Trece salas, trece géneros, cinco mil personas. En Chapinero desde hace treinta años. El club más grande del continente nació aquí porque Bogotá necesitaba un sitio donde caber. La cola empieza a las once. La fiesta termina cuando quiere.

Andrés Carne de Res — Chía, fuera de la ciudad

Experiencia

No es un restaurante. Es un ecosistema. En Chía, a cuarenta minutos. Tres mil cubiertos, música en vivo, mercado, discos, barbacoa, bar. Lleva décadas siendo el sitio más extraño de Colombia. Ha envejecido convirtiéndose en lo que siempre quiso ser: demasiado.

Ciudad 016 Cartagena

Getsemaní de noche — la plaza de la Trinidad

Nocturno

La plaza de la Trinidad un viernes. Sillas de plástico en la calle, aguardiente frío, vallenato que nadie puso porque alguien lo toca en vivo. Los vecinos y los que saben mezclados sin protocolo. Esto no se organiza. Llega solo cuando llegas tú.

Palenque de San Basilio — el primer pueblo libre de América

Historia

A una hora de Cartagena. Fundado en el siglo XVII por esclavos africanos fugados que nunca fueron recapturados. La única comunidad en el mundo que conserva una lengua criolla de base africana, el palenquero. Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2008. Ir es obligatorio.

Ciudad 017 Moscú

Los clubs subterráneos — la noche que no tiene cartel

Nocturno

Los mejores clubs de Moscú están en sótanos que no tienen letrero. Se accede por Telegram, por conocidos, por la energía correcta en la puerta. Techno y ambient industrial en búnkeres de los cincuenta. Moscú tiene una escena nocturna que Berlin observa con respeto desde hace dos décadas.

El metro de Moscú — el palacio que va al trabajo

Infraestructura

Komsomolskaya: mosaicos de guerreros medievales en el techo. Kievskaya: frescos de la fraternidad soviética. Novoslobodskaya: vitrales emplomados de colores. El metro más profundo del mundo es también el más bello. Comprar un billete de diez viajes y pasarse un día sin salir.

Ciudad 018 Londres

Fabric — el club que no murió

Nocturno

Lo cerraron en 2016. Lo reabrieron en 2017. El sistema de sonido del suelo que vibra en los huesos. Farringdon, bajo un mercado de carne. Techno, drum and bass, house. El club que Londres se negó a perder porque Londres sabe lo que tiene cuando lo tiene.

Jazz Café — Camden Town

Jazz / soul

La sala de Camden que lleva treinta años siendo el lugar correcto para el jazz, el soul y el funk de calidad. Techo bajo, barra larga, tarima pequeña. Los artistas que no llenan el Barbican tocan aquí. Los que sí llenan el Barbican también tocan aquí.

The Vortex — Dalston

Jazz experimental

El club de jazz más importante de Londres que nadie fuera de Londres conoce. Setenta personas, músicos que vienen de todo el mundo, precio de entrada que no explica lo que recibes. Los martes y miércoles son los mejores. Llegar pronto o no entrar.