Dormir como quien sabe exactamente dónde está.
Hotel Orfila — la ciudad que no entra
Hotel boutiqueOrfila 6. Dieciséis habitaciones en un palacete del XIX en Almagro. No hay lobby de diseño porque el hall ya es suficiente. No hay spa porque el silencio hace lo mismo. La recepción conoce tu nombre antes de que llegues y no lo dice hasta que toca. Eso, en Madrid, vale más que los metros cuadrados.
En el Eixample, donde el Eixample todavía funciona. Diseño sin exceso, precio razonable para lo que ofrece, ubicación que tiene sentido. El hotel que elige quien sabe elegir.
En el Raval, que es donde tiene sentido estar. Hamacas en la habitación, snacks gratuitos toda la noche, diseño que parece casual y no lo es. Barcelona sin pretender ser otra cosa.
Hôtel du Temps — IX arrondissement
BoutiqueEl barrio de los grandes bulevares, cerca de la Ópera pero no encima de ella. Hotel de tamaño humano, diseño que no grita, precios que tienen sentido para lo que ofrecen. La prueba de que París sigue teniendo hoteles que son hoteles y no instalaciones artísticas en las que se puede dormir.
Hôtel Fabric — XI arrondissement
IndustrialEn una antigua fábrica textil de Oberkampf. El barrio correcto, la distancia correcta del centro, el precio correcto. Habitaciones con máquinas de coser convertidas en mesillas de noche. El tipo de lugar que recuerdas cuando alguien te pregunta dónde dormiste en París.
The Jane Hotel — West Village, supervivientes del Titanic
West VillageConstruido en 1908 para marineros mercantes. Aquí durmieron los supervivientes del Titanic en 1912. Cabinas pequeñísimas, barra de cócteles en el sótano que parece un barco. La historia no se puede fabricar. Aquí ya estaba.
The Williamsburg Hotel — cuando Brooklyn elige bien
WilliamsburgLa piscina en la azotea con vistas al skyline de Manhattan, el bar en el vestíbulo siempre lleno. Sin la artificialidad de los hoteles de Midtown, sin la austeridad impostada de algunos boutique. Brooklyn que se porta bien.
Michelberger Hotel — Friedrichshain
DiseñoConstruido en una antigua fábrica. Cada habitación diferente. El restaurante es bueno. El bar es mejor. No busques el lujo estándar, busca la coherencia. Todo encaja sin que nadie te lo explique.
Das Stue — cuando quieres que todo funcione
Cinco estrellasEmbajada danesa reconvertida en Tiergarten. Habitaciones con techos de cuatro metros, jardín zoológico al otro lado de la ventana. Para cuando Berlín te pide un descanso de sí misma.
El hotel boutique que definió lo que el diseño japonés contemporáneo podía hacer con un hotel. En Meguro, lejos del ruido de Shinjuku y Shibuya. Cada habitación diferente, galería de diseño en la planta baja, restaurante con criterio. El hotel que los diseñadores del mundo entero reservan cuando están en Tokyo.
Hoshinoya Tokyo — ryokan urbano
Ryokan modernoUn ryokan tradicional japonés en un edificio de diecisiete plantas en Otemachi. Yukata, onsen en la planta superior, desayuno kaiseki. La tradición del ryokan sin tener que salir de la ciudad. Para la noche en que necesitas que Tokyo te trate como lo que eres: un huésped, no un turista.
XVA Art Hotel — 15 habitaciones, cero franquicias
RefugioLa antigua residencia de los Seddiqi. Quince habitaciones diseñadas por artistas de la región. Torres de viento, madera oscura, patios. Solo se llega a pie, por callejones. En la ciudad de los lobbies de mármol, esto es un acto de resistencia.
Musk Al Faya — desierto de Mleiha, 5 habitaciones
RadicalUna hora al este de Dubai. Cinco habitaciones en zona protegida por la UNESCO. Se alquila entera. Sin recepcionista. Sin piscina infinita. El silencio que Dubai nunca vende porque no puede monetizarlo.
Wanderlust Hotel — Little India, diseño real
Little IndiaUn antiguo colegio público en Little India reconvertido en hotel boutique con cuatro plantas de diseño diferente. Sin la impersonalidad del hotel internacional. A cincuenta metros del templo Sri Veeramakaliamman y del mejor briyani de Singapore. Para los que quieren estar dentro de la ciudad, no sobre ella.
Raffles Hotel — el colonial que no se disculpa
City Hall1887, aún en pie, aún blanco, aún con el Long Bar donde se inventó el Singapore Sling. Rudyard Kipling durmió aquí. Somerset Maugham escribió aquí. Si vas a pagar precio de hotel de lujo en Singapore, que sea este. La historia no tiene descuento.
The Old Clare Hotel — Chippendale, cervecería convertida
ChippendaleLa cervecería Carlton & United de 1940 y el antiguo pub Clare reconvertidos en hotel. Habitaciones en el edificio industrial original, bar en la planta baja con la estructura de acero visible. En el barrio de Central Park Sydney con acceso directo a los mejores restaurantes del Inner West. La única cama en Sydney que tiene contexto.
Pier One Sydney Harbour — sobre el agua, Walsh Bay
Walsh BayEl muelle de madera centenario de Walsh Bay convertido en hotel. Las habitaciones literalmente sobre el puerto, los pilares de madera del muelle visibles bajo el cristal del suelo del bar. El Harbour Bridge a trescientos metros. Si vas a pagar precio de hotel de lujo en Sydney, que sea este, no el Sofitel de la Ópera.
Condesa DF — el hotel que entiende la ciudad
DiseñoArt Déco reconvertido en la Colonia Condesa. Terraza con vistas a los árboles de Ámsterdam, bar que funciona de verdad, habitaciones que saben a México sin necesitar explicarlo. El hotel donde quieres quedarte aunque no tengas que hacerlo.
Camino Real Polanco — cuando quieres que todo funcione
Cinco estrellasRicardo Legorreta en 1968, colores que solo existen en México. El hotel como manifiesto arquitectónico. Para cuando el CDMX te ha consumido y necesitas que alguien cuide de ti sin pedirte nada a cambio.
Kengo Kuma en un edificio de bambú y cristal. El hotel boutique más coherente de Pekín: diseño japonés en China, sin que ninguno de los dos se traicione. El bar del rooftop tiene las mejores vistas del Sanlitun. Las habitaciones son tan silenciosas que asusta.
Una casa de patio tradicional reconvertida en hotel de ocho habitaciones en los hutongs. Desayuno en el patio interior, silencio que no existe en ningún hotel de gran cadena, Pekín a escala humana. Para entender qué significa vivir aquí antes de que todo cambie.
The Venetian — si quieres el espectáculo completo
StripVenecia falsa construida mejor que la original: canales con góndolas, frescos en los techos, habitaciones que son suites mínimas de 65 metros cuadrados. Las Vegas siendo Las Vegas sin vergüenza. Si vas a entrar en el juego, entra del todo.
Palms Casino Resort — para locales y sin turistas
Off-StripA cinco minutos del Strip, el hotel donde los residentes de Las Vegas celebran cumpleaños y donde los músicos se quedan cuando tienen actuación. Diseño real, restaurantes que funcionan sin el nombre de un chef de TV, casino donde la gente juega de verdad.
Hotel Colonnade — Little Havana
BoutiqueDoce habitaciones en un edificio de los años cuarenta en la Calle Ocho. Azulejos originales, ventiladores de techo, el ruido de la calle a las seis de la mañana. Nada de spa, nada de concierge. La ciudad empieza en la puerta.
The Wynwood House — arte que duerme
DiseñoAntiguo almacén reconvertido con murales en las paredes de las habitaciones. Cada una diferente, cada una de un artista distinto. A cinco minutos caminando de las galerías. South Beach queda lejos. Eso es la idea.
Hotel Palacio Duhau — Recoleta
Gran hotelPalacio de 1934 unido a torre moderna por un pasaje subterráneo con bodegas. El jardín interior da a la Avenida Alvear. La hora del té en la biblioteca es uno de los rituales más civilizados de Sudamérica. Caro y que vale cada peso.
Mine Hotel — Palermo Hollywood
BoutiqueCasa de 1920 con piscina en el jardín interior. Treinta habitaciones, desayuno largo, silencio que parece imposible a tres cuadras de la avenida. El barrio tiene los mejores restaurantes de Buenos Aires a menos de diez minutos a pie.
El diseño más coherente de Bogotá en formato hotel. Cada piso tiene un artista diferente. El rooftop con vista a los cerros funciona para entender la ciudad de un golpe. En la Zona Rosa, que no es la zona más interesante pero sí la más cómoda para moverse.
Casa colonial del siglo XVIII en el corazón histórico. Quince habitaciones, patio interior, silencio improbable. A diez minutos del Museo del Oro y del Botero. Para los que quieren entender Bogotá antes de juzgarla.
Sofitel Santa Clara — convento del siglo XVII
Gran hotelUn convento de clarisas del 1621 convertido en hotel. Los claustros, las celdas ensanchadas, la piscina en el patio de los naranjos. El Caribe tiene pocos hoteles con esta densidad histórica. Los techos de madera son del siglo XVII. El wifi es de hoy. Ambos funcionan.
Casa republicana en Getsemaní, ocho habitaciones, patio con hamacas, silencio improbable a media cuadra de la plaza de la Trinidad. Para los que quieren estar en el barrio real, no en el decorado. El precio es la mitad que la Ciudad Amurallada. El acceso es el mismo.
Hotel Metropol — 1905, frente al Kremlin
Gran hotel históricoArt nouveau construido en 1905 por William Walcot. Fachada de cerámica de Mikhail Vrubel, salón de desayuno con techo de cristal que no ha cambiado en cien años. Lenin habló aquí. Los Romanov durmieron aquí. El precio es el de un gran hotel europeo. La historia no tiene precio comparable.
Ararat Park Hyatt — vista directa al Kremlin
ModernoLas habitaciones con vista al Kremlin tienen la mejor perspectiva de las cúpulas doradas de la ciudad. El restaurante del último piso sirve cocina armenia que recuerda que Moscú es la capital de una federación de cien pueblos. La piscina cubierta tiene la misma vista que las habitaciones.
Zetter Townhouse — Clerkenwell
BoutiqueEn una Georgian townhouse de Clerkenwell. Cuarenta habitaciones, cada una diferente, llenas de objetos que cuentan historias. El bar del salón es el mejor de la zona. El desayuno en la sala de estar comunitaria parece una reunión familiar de la que todavía no sabes si quieres formar parte.
En la plaza del mercado de antigüedades del viernes. El barrio correcto del sur de Londres, a diez minutos a pie del Tate Modern. Diseño limpio, precio justificable para lo que ofrece, azotea con vistas. La opción del sur cuando el norte ya no tiene sitio razonable.