En la plaza del mercado de antigüedades del viernes hay un hotel que tiene la inteligencia de no competir con lo que ocurre fuera. Bermondsey Square Hotel funciona bien precisamente porque sabe dónde está: en un rincón de South London que durante décadas fue territorio de traperos y restauradores antes de que llegara la palabra 'boutique'.
Los viernes al amanecer los anticuarios despliegan sus mesas antes de que salga el sol. Es un mercado serio, no decorativo: aquí se viene a comprar y a vender, no a mirar. El hotel abre sus puertas a esa misma hora y el lobby ya tiene movimiento. Esa sincronía no es accidental.
Bermondsey fue zona industrial, zona portuaria, zona de nadie, antes de que el Shard apareciera en el horizonte y lo convirtiera en otra cosa. El hotel llegó en ese momento intermedio, cuando el barrio todavía tenía precio pero ya tenía interés. Acertó en el momento.
Las habitaciones son pequeñas pero están bien pensadas. La terraza en verano funciona. El bar no intenta ser el mejor bar de Londres, que es exactamente la actitud correcta. Es un hotel que se deja usar, no un hotel que te pide que lo apruebes.
La mejor hora en este hotel es el viernes antes del desayuno, cuando puedes bajar directamente al mercado con el café en la mano. El anticuario que lleva aquí veinte años te contará lo que quieras saber sobre el barrio, y lo que cuente valdrá más que cualquier guía.