A una hora de Cartagena. Palenque de San Basilio es el lugar que los libros de historia mencionan como el primer pueblo libre de América, fundado por esclavos que escaparon de Cartagena y establecieron un asentamiento que resistió los intentos de recuperación militar hasta que la corona terminó por negociar la paz. Eso fue hace más de tres siglos. El pueblo todavía existe.
El trayecto desde Cartagena pasa por una zona que no tiene nada de colonial ni de turístico. La carretera muestra otra Colombia: pueblos sin recursos turísticos, calor sin la brisa del mar, una escala de vida que no está organizada alrededor de ningún atractivo externo. Esa transición es parte de lo que hace que llegar a Palenque tenga peso.
El idioma palenquero se habla en el pueblo aunque menos que antes. Es una lengua criolla que mezcla español con lenguas africanas de distintas familias, desarrollada por la necesidad de comunicarse entre personas que venían de lugares diferentes y que necesitaban un idioma que no fuera el del amo. Que siga existiendo después de tres siglos de presión es un hecho que merece más atención de la que normalmente recibe.
El turismo cultural que llega a Palenque es gestionado por la propia comunidad, con guías del pueblo que deciden qué se muestra y cómo. No es un turismo masivo porque la distancia y la falta de infraestructura hotelera lo impiden. Eso es, dependiendo de cómo se mire, un problema de desarrollo o la razón por la que el pueblo todavía puede decidir sobre sí mismo.
Ir a Palenque desde Cartagena es hacer un viaje que la ciudad no organiza y que ningún hotel de la Ciudad Amurallada va a facilitarte. Es también entender que la historia que Cartagena vende como pintoresquismo de las palenqueras en la calle tiene un origen real, físico, que sigue existiendo a una hora de distancia y que es incomparablemente más interesante que cualquier versión decorativa de sí mismo.