Los whiskies japoneses de destilerías cerradas todavía aparecen en tiendas especializadas de Ginza y Shinjuku a precios que aumentan cada año. La disponibilidad de las botellas históricas de Karuizawa, Hanyu y otras destilerías que cerraron antes de que el mercado internacional las descubriera es ya marginal: el stock que sobrevivió ha entrado en el circuito de coleccionistas y su precio responde más a la dinámica de la rareza que al valor intrínseco del líquido.
Las tiendas especializadas en whisky japonés de Tokio tienen un carácter propio: son negocios serios, sin decorado de whisky escocés, con personal que conoce el inventario y que no vende a cualquier precio ni a cualquier comprador. Algunas guardan botellas que no están en el expositor —existe un mercado interno entre conocidos y clientes de confianza que es más antiguo y más interesante que el mercado visible.
La genealogía del whisky japonés —las destilerías fundadas en los años veinte y treinta del siglo pasado por fundadores que viajaron a Escocia para aprender los métodos y los adaptaron al agua y el clima japoneses— es una historia de discreción premiada a destiempo. Durante décadas el whisky japonés se bebía en Japón sin interés exterior significativo. La entrada en los mercados internacionales fue el resultado de premios en competiciones ciegas que sorprendieron al propio sector.
Comprar una botella de whisky japonés contemporáneo —de destilerías activas como Nikka, Suntory, Chichibu o Akkeshi— en Tokio tiene sentido si se elige con criterio. No todas las etiquetas son excepcionales y el precio de importación en el origen no siempre es inferior al de exportación. Pero algunas expresiones no salen de Japón o salen en cantidades muy limitadas, y esa diferencia justifica el esfuerzo de buscar.
El whisky japonés más interesante que se puede comprar hoy en Tokio no es el que aparece en los rankings internacionales sino el que todavía no ha llegado al mercado exterior, el de las destilerías pequeñas y recientes que están haciendo algo propio sin seguir el modelo de las grandes. Encontrarlo requiere entrar en tiendas pequeñas y preguntar, no en cadenas de grandes superficies. La diferencia entre los dos tipos de compra es la diferencia entre un souvenir y una botella.