La librería independiente más antigua y mejor de Sydney lleva en Glebe Point Road desde 1975. Eso significa que sobrevivió la llegada de las cadenas, la crisis del libro físico, el comercio electrónico y la gentrificación de un barrio que fue alternativo y que ahora lo es a un precio bastante más caro.
Gleebooks no está organizada con la lógica de las grandes superficies: hay secciones que cruzan géneros, hay libros apilados en sitios que parecen casuales y no lo son, hay una sensación de que alguien con criterio propio ha decidido qué merece espacio y qué no. Eso es exactamente lo que distingue una librería de un almacén de libros.
Glebe fue durante décadas el barrio universitario alternativo de Sydney: estudiantes, activistas, escritores sin dinero, profesores con ideas incómodas. Algo de esa energía persiste, aunque el precio del alquiler ha ido empujando hacia fuera a quien no puede pagarlo. La librería es uno de los pocos lugares donde la memoria del barrio anterior sigue siendo tangible.
Los eventos son parte del funcionamiento: presentaciones, lecturas, conversaciones con autores que en otro contexto no pisarían Glebe. El catálogo tiene un sesgo político y literario reconocible, que no es neutral pero que al menos es honesto. Mejor un criterio declarado que la falsa neutralidad de vender lo que vende.
Gleebooks es el tipo de librería que hace que la gente que vive lejos tenga un motivo para ir a Glebe. Eso es más de lo que pueden decir la mayoría de las instituciones culturales de la ciudad. Que siga abierta después de cincuenta años no es un milagro: es el resultado de haber sabido para quién existe.