Una shophouse en Ann Siang Hill con la mejor selección de vino natural del Sudeste Asiático no es una afirmación que nadie haga a la ligera en una región donde el mercado del vino natural era prácticamente inexistente hace una década. Le Bon Funk llegó antes de que el término vino natural fuera una corriente y antes de que Ann Siang Hill fuera lo que es ahora.
La carta está escrita con el tipo de convicción que tienen los sitios donde quien elige las botellas bebe lo que vende y puede explicarte el por qué de cada una sin recurrir al lenguaje de los concursos. No todo lo que hay en la carta es fácil. Algunos de esos vinos no gustan a todo el mundo, y el sitio no tiene ningún interés en esconder eso.
Ann Siang Hill es una de las calles más densas de restaurantes y bares serios de Singapore, comprimida en una pendiente de pocas manzanas entre shophouses bien conservadas. Es el tipo de lugar donde ir sin reserva un viernes por la noche es optimismo con altas probabilidades de fracasar, porque los sitios buenos se llenan y la calle no tiene espacio para los que no caben.
La clientela de Le Bon Funk no es homogénea. Hay locales que entienden de vino y vienen a buscar algo específico, expats del sector financiero que descubrieron los naturales en Europa y buscan continuidad, y una franja de gente que entró sin saber muy bien lo que era y salió convencida de que vale la pena volver.
Lo que hace funcionar un bar de vino en una ciudad con esa temperatura y esa humedad no es la bodega sino la actitud con la que se sirve. Le Bon Funk ha entendido que el vino natural en Singapore no es una importación cultural que necesita justificarse: es simplemente la opción más interesante de un mercado que tiene dinero para gastar y suficiente curiosidad para gastarlo bien.