El mercado de antigüedades más famoso de Londres funciona mejor el viernes que el sábado. El sábado es cuando llegan todos. El viernes los dealers venden entre ellos antes de que llegue el público, los precios son más reales, y el ambiente es de trabajo en lugar de de espectáculo. Esta información lleva décadas circulando entre los que saben, lo que no ha cambiado los sábados en absoluto.
El mercado no empieza ni termina en Portobello Road strictu sensu. Se extiende por Golborne Road al norte y por los arcos cubiertos de Westway al sur. Cada sección tiene su temperatura y su especialidad. Las antigüedades de plata y joyería están arriba. Los libros y la ropa vintage están más abajo. Los arcos son para otra cosa: más barato, más aleatorio.
Notting Hill Carnival, que ocurre dos días al año en este mismo barrio, tiene más historia real que el mercado. Nació como respuesta a los disturbios raciales de los años cincuenta y es todavía la mayor celebración afrocaribeña de Europa. El Portobello del sábado y el Carnival del agosto son el mismo espacio físico y dos mundos completamente distintos.
Los precios del mercado reflejan que el comprador tipo ya no es el dealer que busca material sino el turista que busca la experiencia. Los objetos genuinamente buenos todavía aparecen, pero encontrarlos requiere conocimiento previo o mucha paciencia, o ambas cosas. El ojo educado lo distingue. El ojo sin educar paga de más.
Portobello un viernes a las ocho de la mañana es uno de los últimos sitios en Londres donde se puede asistir a una transacción real entre personas que saben de lo que hablan. Todo lo demás es decorado para turistas, que también tiene su valor, pero es otra categoría.