La pista de aterrizaje más grande de Europa abierta al público. El Tempelhofer Feld es lo que queda del aeropuerto de Tempelhof después de que los berlineses votaran en referéndum mantenerlo como espacio público en lugar de permitir el desarrollo inmobiliario. La decisión de 2008 sigue siendo una de las pocas veces en que una ciudad europea eligió el vacío sobre la densificación, y Berlín lleva más de una década sin arrepentirse.
La escala del campo es lo primero que desconcerta. Las pistas de aterrizaje tienen kilómetros de largo y, cuando uno está en el centro, el edificio terminal —que es uno de los edificios más grandes construidos durante el período nazi, con toda la carga que eso conlleva— aparece en el horizonte como una barra larga y baja. El campo es tan grande que el viento tiene espacio para construir sus propias corrientes.
Los berlineses han colonizado el campo con sus propias lógicas. En verano hay barbacoas a lo largo del perímetro, hay gente en bici y en patinete por las pistas, hay huertos comunitarios en los bordes, hay papalotes y frisbees y grupos de yoga a primera hora de la mañana. El campo es un espacio donde la ciudad practica el ocio sin que nadie le diga cómo hacerlo. Esa ausencia de programa es, en sí misma, un programa.
El edificio terminal es visitable en grupos guiados. Desde dentro se entiende la escala y la intención del proyecto arquitectónico: un edificio que estaba destinado a ser la puerta de la capital del Reich, diseñado con una monumentalidad que todavía resulta opresiva aunque uno sepa por qué. Los túneles subterráneos, los hangares, la sala de espera principal: hay capas de historia que la pista de aterrizaje de fuera no revela.
El Tempelhofer Feld un domingo de verano a las siete de la tarde es uno de los espectáculos urbanos más singulares de Europa. Cientos de personas distribuyendo libremente en un espacio que no tiene lógica de parque ni de plaza ni de ningún otro tipo de espacio público convencional. Solo campo, viento, y la ciudad decidiendo qué hacer con el vacío que eligió conservar.